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lunes, 30 de junio de 2014

Mitin internacional en favor del EIIL… en Francia



  


Los Muyahidines del Pueblo (organización armada iraní de oposición) realizaron un gran mitin en la localidad parisina de Villepinte el 27 de junio de 2014. Más de 80 000 personas participaron en el encuentro.
El objetivo inicial del mitin era respaldar la organización militar de los Muyahidines en Irak y su lucha contra Irán pero en su discurso la presidenta Maryam Radjavi condenó en duros términos al primer ministro iraquí Nuri al-Maliki y expresó satisfacción por el avance en el terreno del Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL, también conocido en árabe como Daesh).
La política actual de Francia es profundamente esquizofrénica. Por un lado, Francia denuncia –al igual que Estados Unidos– la desestabilización de un Estado por parte de una organización terrorista. Pero por otro lado, París participa junto a Washington en la guerra secreta en el Medio Oriente y envía oficiales de la Legión Extranjera a dirigir el EIIL en Siria y en Irak.
Más de 600 personalidades políticas de los países miembros de la OTAN participaron en el mitin de Villepinte. Entre esas personalidades se hallaban:
  • el general Hugh Shelton, ex jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos;
  • el general William Casey, ex comandante de la operaciónIraqi Freedom;
  • Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representante de Estados Unidos;
  • Joseph Lieberman, senador estadounidense (su amigo John McCain no pudo viajar a París pero hizo una intervención a través de un video);
  • Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York;
  • José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del gobierno socialista español;
  • Michele Alliot-Marie, ex ministra francesa de Defensa;
  • Bernard Kouchner, ex ministro francés de Relaciones Exteriores;
  • Rama Yade, vicepresidenta del Partido Radical de Francia y ex secretaria de Estado a cargo de las Relaciones Exteriores y los Derechos Humanos bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy.
Miembros de los Muyahidines del Pueblo combaten en Siria y en Irak junto al EIIL desde hace al menos 3 meses. La jefa de los Muyahidines del Pueblo, Maryam Radjavi, se reunió en París con el presidente de la Coalición Nacional de la oposición exterior siria el 23 de mayo de 2014.

El suicidio de los gobiernos europeos en el seno de la Unión


Mientras la prensa europea se dispone a saludar la designación de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea presentándola como un «progreso democrático», Thierry Meyssan denuncia la voluntaria renuncia de los gobiernos europeos a sus prerrogativas, bajo la presión de Washington, y la nominación de un vulgar espía de Estados Unidos a la cabeza de la Unión Europea.
  

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Jean-Claude Juncker
Los gobiernos europeos parecen dispuestos a cometer, el 27 de junio de 2014, un verdadero suicidio colectivo. El Consejo de jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea validará ese día la nominación de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea, argumentando que su partido (el Partido Popular Europeo) obtuvo la mayor cantidad de votos en las elecciones para el Parlamento Europeo.
Por consiguiente, el próximo presidente de la Comisión será la única personalidad electa por los ciudadanos de la Unión Europea, aunque sólo un 45% de los electores se hayan tomado el trabajo de concurrir a las urnas. Desde esa posición, en caso de desacuerdo entre él y el Consejo [conformado por los jefes de Estado y de gobierno], Juncker podrá simplemente mandar a paseo a la canciller alemana o al presidente francés quienes, en definitiva, “sólo” representan esas pequeñas «regiones electorales» que son la República Federal de Alemania y la República Francesa.
Algunos afirman que no designar al presidente de la Comisión de esa manera, cuando así «se había» prometido, sería visto como una violación de la democracia que desencantaría a los electores.
Pero es que el procedimiento a seguir para la designación del presidente de la Comisión Europea nunca se discutió antes de la elección del Parlamento Europeo. Nadie sabe de dónde salió esa idea que no aparece en los tratados, que estipulan que el presidente de la Comisión Europea es electo por los jefes de Estado y de gobierno según un sistema de mayoría cualificada. Es por lo tanto con un gran descaro que los partidarios de la OTAN presentan esa innovación como un «progreso democrático», haciendo así pasar por democracia un escrutinio electoral sin electores, cuando la verdadera democracia es «el gobierno del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo», conforme a la tan conocida frase de Abraham Lincoln.
¿Es necesario recordar que en la República Checa, por ejemplo, la tasa de participación en la reciente elección para el Parlamento Europeo sólo llegó a un 13%? Pero es con ese magro por ciento de participación que se pretende imponer a los electores de ese país una personalidad cuyas prerrogativas estarán por encima de la autoridad de su gobierno nacional.
Los únicos que cuestionaron ese proceso durante la campaña electoral fueron los ex parlamentarios euroescépticos de la Alianza de Conservadores y Reformistas Europeos y los nacionalistas de la Alianza Europea por la Libertad. Los gobiernos afectados sólo entendieron la trampa cuando ya era demasiado tarde. Angela Merkel se puso a la cabeza de la rebelión, pero desistió cuando comparó sus propios resultados con los de Jean-Claude Juncker y lo hizo sin preocuparse por la situación de los demás jefes de Estado de la Unión ni por lo que habrá de suceder con Alemania cuando ella ya no esté. Sólo el húngaro Viktor Orban y el británico David Cameron se mantuvieron firmemente opuestos a este precedente, aunque fue por razones diferentes: el presidente Orban piensa en la situación de su pequeño país en el seno de la gran Unión Europea mientras que el primer ministro británico se dirige hacia una salida de su país de dicha Unión.
Detrás de la designación del presidente de la Comisión se halla la influencia de Estados Unidos, que espera facilitar así el progreso de su propia agenda: limitación de la soberanía de los Estados miembros de la Unión Europea y creación de un vasto mercado transatlántico. Desde ese punto de vista, Jean-Claude Juncker es la personalidad ideal para Washington desde que se vio obligado a dimitir en su país –Luxemburgo– cuando se demostró que era un agente operativo de los servicios secretos de la OTAN [1].
De esa manera, no sólo los jefes de Estado y de gobierno de los países de la Unión Europea están renunciando a su propia autoridad sino que además ponen por encima de ellos a un agente del Gladio.
Las consecuencias de esa nominación no se harán sentir de inmediato pero el gusano está dentro de la fruta. Cuando sobrevenga la crisis entre los diferentes protagonistas, ya será demasiado tarde.

Proyecto oficial de limpieza étnica en Ucrania


Mientras el nuevo presidente ucraniano, Petro Porochenko, acaba de firmar un acuerdo con los responsables de la República del Donbass, Andrew Korybko recuerda que la sublevación no estuvo motivada solamente por la negativa a reconocer el régimen golpista de Kiev. Se trata sobre todo de un esfuerzo por adelantarse al proyecto oficial de limpieza étnica contra la población rusoparlante.
  

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Durante la Primera Guerra Mundial, el Imperio Austrohúngaro ordenó el internamiento en Talergof de más de 20 000 rutenos y lemkos, principalmente intelectuales. Talergof no fue un campo de concentración en todo el sentido de la palabra sino más bien un terreno a cielo abierto donde los prisioneros trataban de sobrevivir a la intemperie, totalmente expuestos a las inclemencias del tiempo.
Cien años después del internamiento en campos de concentración de las poblaciones rusoparlantes (los rutenos) que entonces vivían dentro de las fronteras de la actual Ucrania, la historia parece estar a punto de repetirse.
El ministro de Defensa de Ucrania, Mijaíl Koval, anunció públicamente su proyecto de internar a los residentes del Donbass en campos de «filtraje» para reinstalarlos por la fuerza en otras regiones de Ucrania.
Unos días después, el primer ministro Arseny Yatseniuk calificó de «subhombres» a los defensores del federalismo de las regiones orientales de Ucrania.
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Fuente: Embassy of Ukraine in the United States, 15 de junio de 2014.
Los padrinos estadounidenses del régimen de Kiev no sólo se han abstenido de condenar las intolerables declaraciones de Yatseniuk sino que además lo han defendido abiertamente al declarar, por boca de la portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki, que Yatseniuk «ha abogado constantemente por la búsqueda de una solución pacífica» [1], lo cual es mentira.
Desde la Agencia de Bienes Inmobiliarios del Estado ucraniano se han filtrado declaraciones más inquietantes aún que hacen pensar en la preparación de una profunda limpieza étnica. Se anunció que extensiones de tierra serán asignadas gratuitamente a los miembros de los servicios especiales del ministerio del Interior y del ejército que están luchando contra los federalistas [2]. Ante la perspectiva de una limpieza étnica de gran envergadura en Ucrania no es necesario ser particularmente inteligente para adivinar a expensas de quiénes se organizará esa entrega de «tierras gratuitas» que recuerda la necesidad de «espacio vital» (Lebensraum) que otros reclamaron en otra época.
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Al menos 1 000 prisioneros murieron en Talergof como resultado de la política de internamiento que aplicaba el Imperio Austrohúngaro.
Fue en 1914 cuando se aplicó por vez primera una política de internamiento en campos de concentraciones contra las poblaciones a las que se condenaba por su empatía con Rusia. Los austriacos internaron a los rutenos y los lemkos (subgrupo étnico estrechamente emparentado con los rutenos o rusinos) afirmando que la obstinación con la que ambos grupos reivindicaban su propia identidad olía a traición. De la misma manera, la negativa de los pueblos del Donbass a renunciar a su propia identidad les vale ahora las actuales acusaciones de traición, lanzadas específicamente por el ministro de Defensa ucraniano, Mijaíl Koval. Este último llegó a ese cargo cuando su precedecesor fue destituido por no haber logrado impedir la reunificación de Crimea con la Federación Rusa [3].
Las declaraciones extremadamente radicales del ministro Koval demuestran que Rusia no estaba errada cuando expresó preocupación, desde marzo de 2014 –o sea, antes de la reunificación– ante el riesgo de crisis humanitaria. Las pruebas de ese riesgo inminente fueron ampliamente expuestas en un Libro Blanco sobre las violaciones de los derechos humanos en Ucrania [4]. Todos sabemos ahora, después de las revelaciones sobre el método que el ministro ucraniano de Defensa piensa aplicar para poner fin a la crisis, que si la población de Crimea no hubiese tomado en sus manos la defensa de sus derechos y solicitado la reunificación con Rusia, los habitantes de Crimea probablemente irían a parar también a los «campos de filtraje» cuya apertura se está programando y que los sobrevivientes serían después deportados lejos de la tierra que los vio nacer.
El destino que Korval reserva a los habitantes del Donbass contradice gravemente las normas del derecho internacional y constituye un crimen contra la humanidad. La deportación forzosa y el desplazamiento de poblaciones, su internamiento motivado por el hecho de residir en determinada región así como la adopción de medidas discriminatorias contra un grupo étnico y cultural están formalmente prohibidas a la luz del Artículo 7 del Estatuto de Roma, instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional (CPI).
Para Yatseniuk y sus acólitos del régimen de Kiev, los habitantes de las regiones orientales de Ucrania que se oponen a su política no son otra cosa que «subhombres» [5]. Así que los derechos humanos no se aplican a esas poblaciones. Por consiguiente, esos «subhombres» ya no tendrán derecho a que se les reconozcan sus propiedades, de las que se verán desposeídos durante las “reubicaciones” a las que han de verse sometidos. Sus casas, sus tierras y sus empresas serán el tributo («las tierras gratuitas») que el régimen de Kiev ha prometido a sus jenízaros desplegados en las provincias del este.
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Según el gobierno ruso, desde el inicio de la crisis cientos de miles de ucranianos han buscado refugio en Rusia, donde están siendo albergados por sus familias y amigos. Las autoridades occidentales refutan la importancia del éxodo arguyendo que no se han creado campamentos de refugiados.
Los dirigentes occidentales han optado por ignorar esas violaciones flagrantes de los derechos humanos, aunque siempre se apresuran a emitir denuncias ante supuestas violaciones y en amenazar con intervenciones militares a los culpables que ellos mismos designan. Así se demuestra que la retórica del «deber de intervención humanitaria» y los eslóganes que la acompañan no han sido nunca otra cosa que mentiras al servicio de ambiciones estratégicas hábilmente disimuladas.
La realidad es que, contrariamente al papel pacificador que se atribuyen, los países occidentales encabezados por Estados Unidos que tanto reclaman un supuesto derecho de intervención humanitaria aportan un criminal respaldo al régimen de Kiev, que se dispone a emprender su proyecto de limpieza étnica en Ucrania. Desde que se produjo el golpe de Estado de febrero, numerosos consejeros militares han llegado a ese país y han llovido los dólares mientras que el FBI y la CIA no escatiman la ayuda al nuevo régimen ucraniano. Es indudable que todos esos medios servirán a la junta de Kiev para liquidar, con uso de la fuerza, los movimientos de protesta que se mantienen en la parte oriental del país y para aplastar a los federalistas ucranianos. Estados Unidos se hace directamente cómplice de todos los crímenes de guerra que están cometiendo las fuerzas armadas [6] y los mercenarios [7] a sueldo de Kiev. Así que Washington compartirá igualmente la responsabilidad en el proyecto de limpieza étnica que está preparando el ministro ucraniano de Defensa Mijaíl Koval.
Los 6 millones de habitantes del Donbass se ven hoy ante la amenaza de un desastre humanitario similar al que fue impuesto a sus mayores hace 70 años. Muchos creyeron, erróneamente, que las fuerzas criminales causantes de aquellos horrores habían sido definitivamente barridas del continente europeo y que aquellos tiempos de barbarie, que el régimen de Kiev reinstaura hoy en día con la complicidad y el activo apoyo de sus padrinos occidentales, se habían terminado para siempre.
Fuente: Oriental Review

Después de Irak, ¿quién será el próximo blanco?

«ANTE NUESTRA MIRADA»


El pedido de la Casa Blanca de tener a su disposición 500 millones de dólares para apoyar la «oposición siria moderada», la misma que el presidente Obama había calificado de «incapaz de derrocar al presidente Assad», ha sido presentado como una implicación tardía de Washington en Siria. Para Thierry Meyssan, Siria no es el verdadero blanco. Estados Unidos está instalando importantes ejércitos alrededor de Irak pero amenaza un tercer objetivo.
  

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Barack Obama hace una declaración sobre la invasión de Irak por parte del EIIL.
Durante su estancia en Moscú, la ministra siria de la presidencia Buthaina Chaabane fue invitada por el ministro de Relaciones Exteriores de Noruega a participar en un foro internacional. Al igual que más de 170 altos responsables sirios, la señora Chaabane figura en la lista de personalidades sirias que son actualmente objeto de diversas sanciones, entre ellas la prohibición de viajar.
Antes de volver a Damasco, la señora Buthaina Chaabane viajó directamente a Oslo. Allí se reunió, los días 18 y 19 de junio de 2014, con el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter; con el diplomático estadounidense Jeffrey Feltman, actual número 2 de la ONU, y con el director de la oficina del presidente iraní Hassan Rohani.
¿A qué se debe esta iniciativa de Noruega, país miembro de la OTAN? ¿Qué mensajes quería transmitir Estados Unidos? ¿Qué quería negociar con Siria?
Ninguna de las partes se ha referido públicamente a esos encuentros y el sitio web del Foro de Oslo se mantiene desesperadamente mudo al respecto.

El presupuesto para las operaciones estadounidenses en el extranjero

Unos días después, el 25 de junio, el presidente Obama presentaba al Congreso su proyecto de presupuesto para las operaciones diplomáticas y militares en el exterior (Overseas Contingency Operations, OCO) para el año 2015. De un total de 65 800 millones de dólares se destinarán 5 000 millones a la creación del Fondo de Asociación Antiterrorista (Counterterrorism Partnerships Fund, CTPF), ya anunciada por el presidente en su discurso de West Point, el 28 de mayo de 2014 [1].
Según un comunicado de la Casa Blanca, esa asignación se dividirá entre el Pentágono y el Departamento de Estado: 4 000 millones para los militares y 1 000 millones para los “diplomáticos”.
- 3 000 millones se destinarán simultáneamente a la formación de las fuerzas antiterroristas locales, a la lucha contra las ideologías radicales, la lucha contra el financiamiento del terrorismo y la promoción de modos «democráticos» de gobernar.
- 1 500 millones serán utilizados para evitar que el conflicto sirio se extienda a los países vecinos de Siria, lo cual debería lograrse destinando ese dinero a la formación de los servicios de seguridad –para que cierren eficazmente las fronteras– y prestando ayuda a los refugiados.
- 500 millones se utilizarán en «formar y equipar elementos controlados de la oposición armada siria para ayudar a defender al pueblo sirio, a estabilizar las zonas bajo control de la oposición, facilitar la prestación de servicios esenciales, contrarrestar las amenazas terroristas y favorecer las condiciones de un arreglo negociado».
- Y se conservarán 500 millones para enfrentar nuevas situaciones de crisis.
¿Qué quiere decir para la Casa Blanca «estabilizar las zonas bajo control de la oposición»? No puede ser crear embriones de Estados ya que esas zonas son demasiado pequeñas y dispersas, sin comunicación entre sí. Así que probablemente se trata de crear zonas de seguridad para Israel, la primera en la frontera israelo-siria y la segunda en la frontera turco-siria, creando así la posibilidad de disponer de una tenaza sobre Damasco en caso de conflicto. Esas zonas serían confiadas a los «elementos controlados de la oposición armada siria», lo cual confirma la idea de que el objetivo del respaldo de Washington a los Contras ya no es derrocar el Estado sirio sino proteger la colonia judía de Palestina.
Esa táctica corresponde a lo que declaró el presidente Obama al programa CBS This Morning el pasado 20 de junio:
«Pienso que esa noción según la cual había una fuerza siria moderada capaz de vencer a Assad simplemente no es real y, como ustedes saben, hemos pasado mucho tiempo tratando de trabajar con una oposición moderada en Siria (…) La idea de que [esa oposición moderada] era capaz de derrocar bruscamente no sólo a Assad sino también a implacables yihadistas es una fantasía y pienso que es muy importante para el pueblo americano [estadounidense], y quizás mucho más importante aún para Washington y para la prensa, entender eso.» [2]

Washington se expone a una condena de la Corte Internacional de Justicia

Si se aprueba, la ayuda de Estados Unidos a los yihadistas que operan en Siria pasaría a formar parte de un programa secreto de la CIA y a un gran programa público del Pentágono.
Pero eso entraría en contradicción con los principios básicos del derecho internacional, que prohíbe estrictamente proporcionar apoyo financiero y formación militar a una fuerza opositora de otro país, sobre todo tratándose –como en este caso– de un evidente intento de dividir ese país en dos Estados. El simple anuncio de tal objetivo, aún en caso de que el Congreso lo rechazara, constituye para Siria una amenaza violatoria del derecho internacional. No cabe la menor duda de que Siria lograría una condena contra Estados Unidos si llevara el caso ante la Corte Internacional de Justicia (CJI), o sea ante el tribunal interno de las Naciones Unidas. Incluso existe un precedente ya que, en 1984, la pequeña Nicaragua logró una condena de la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos por su apoyo oficial a los Contras. Habría que contar con un plazo de 2 años para que la CJI pronuncie su veredicto.
No tiene por consiguiente nada de extraño que el tímido secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, haya publicado recientemente un extraño artículo de opinión donde, a pesar de retomar toda una serie de acusaciones contra Siria, también califica de
«irresponsable de parte de las potencias extranjeras seguir sosteniendo militarmente a partes que cometen atrocidades y violaciones flagrantes de los derechos humanos y de las normas fundamentales del derecho internacional. He solicitado encarecidamente al Consejo de Seguridad [de la ONU] que imponga un embargo sobre el armamento.» [3]
Es evidente que Washington no habría optado por esa vía sin haber obtenido previamente de Buthaina Chaabane la garantía de que Siria no recurrirá a la CJI contra Estados Unidos. Pero, ¿a cambio de qué obtuvo esa garantía? También es evidente que, aunque el discurso estadounidense sigue estando dirigido contra Siria, su verdadero blanco –en este momento– es otro. Y no es simplemente Irak.

La continuación de la desestabilización de Irak

En Irak, se mantiene el avance del EIIL (Emirato Islámico en Irak y el Levante, también conocido en árabe como «Daesh»). Washington afirma que la ofensiva del EIIL fue totalmente sorpresiva y que su deseo es ayudar a mantener la integridad territorial de Irak, pero en realidad dirige a los yihadistas por debajo de la mesa y con ayuda de Francia y de Arabia Saudita.
La fábula del grupúsculo terrorista que conquista en 2 días un tercio del territorio de un país tan grande como Irak era tan difícil de tragar que los medios de prensa de la OTAN y del Consejo de Cooperación de Golfo afirman ahora que la población sunnita se ha unido al EIIL. No les importan los 1,2 millones de refugiados sunnitas y cristianos que huyen del avance de los yihadistas si la nueva mentira esconde un poco mejor el hecho que la invasión se preparó desde Washington.
Como estaba previsto, Estados Unidos confirmó que no intervendrá con tropas terrestres y está amenazando a los países que pudieran acudir en auxilio del gobierno federal iraquí del primer ministro Nuri al-Maliki. Así que, cuando este último agradeció a Siria por haber bombardeado columnas del EIIL en territorio iraquí, el secretario de Estado John Kerry frunció el ceño:
«Hemos indicado claramente a todos los actores de la región que no necesitamos que se produzca algo que venga a exacerbar las tensiones sectarias, ya muy elevadas.» [4]
Dando prueba de su enorme bondad, el presidente Obama accedió a enviar 300 militares, fundamentalmente para proteger los edificios estadounidenses, y dejando así el gobierno de Nuri al-Maliki solo ante su destino. Al verse abandonado a su suerte, el primer ministro iraquí se dio a la tarea de buscar nuevos aliados. Cansado de esperar inútilmente los F-16 prometidos por Washington, su gobierno acaba de comprar varios cazabombarderos a Bielorrusia y a Rusia.
Irán ha enviado armas y consejeros, pero no combatientes, únicamente en ayuda de los chiitas. Todo parece indicar que entre Washington y Teherán existe un acuerdo –al menos tácito– para desmantelar Irak. Sería interesante saber lo que el embajador estadounidense Jeffrey Feltman y el director de la oficina del presidente Hassan Rohani dijeron sobre eso a la ministra de la presidencia siria Buthaina Chaabane.
Por el momento, sólo es posible deducir –cuando más– que Irán y Siria pueden haber condicionado su propia pasividad, o incluso su contribución al plan estadounidense, al mantenimiento de un corredor de circulación entre ambos países, actualmente interrumpida por el EIIL.
En todo caso, el plan de rediseño del «Medio Oriente ampliado» (Greater Middle East) parece comenzar a concretarse en Irak, a pesar de los fallidos intentos de 2003 y 2007. Después de todo, hay que reconocer que el desmantelamiento de un Estado generalmente no es una cuestión de días sino que exige como mínimo un decenio de caos previo.
Los turcos, que son los más perjudicados –o más bien estafados–, recibieron en Ankara a Nechirvan Barzani, el primer ministro del gobierno regional del Kurdistán, quien les hizo saber que nunca devolverá Kirkuk al gobierno federal de Bagdad y que ese territorio se plantea la independencia como objetivo, aunque también les garantizó que no tratará de sublevar a los kurdos de Turquía. Así que Ankara cuenta con un periodo de gracia, aún cuando la lógica de los acontecimientos indica que Turquía tendrá que enfrentar a la larga un inevitable peligro de explosión. Viéndose ya acorralado, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan ha cerrado su frontera con Siria y también ha cortado abruptamente su apoyo a los mercenarios extranjeros que estuvo armando durante 3 años y a los que además garantizaba una segura base de retaguardia. Ahora teme no sólo una rápida sublevación de los kurdos de Turquía sino también que su propio ejército se aproveche de la situación para derrocarlo.
La alianza de ex oficiales y soldados de la guardia presidencial de Sadam Husein con el EIIL viene a modificar la distribución de las cartas del juego. Se trata de hombres que quieren, en primer lugar, vengarse del gobierno de al-Maliki por haberlos apartado del poder y que atribuyen el ascenso de al-Maliki a Estados Unidos, a Irán y a Arabia Saudita simultáneamente. Por tratarse de hombres que ya han ejercido responsabilidades, no tendrán escrúpulos en trabajar nuevamente para Washington, como lo hizo en su momento el propio Sadam Husein. Y saben que las ambiciones iraníes no irán más allá de las poblaciones chiitas, así que sus deseos de venganza se dirigen contra Arabia Saudita.
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El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sissi junto al rey Abdallah de Arabia Saudita a bordo del avión del monarca.

Arabia Saudita como blanco

Ante ese panorama, Washington considera que ha llegado el momento de remodelar el reino saudita, conforme al plan de Laurent Murawiec. En 2002, ese estratega francés concluía su presentación en el Pentágono con las siguientes tres frases:
«Irak es el eje táctico.
Arabia Saudita es el eje estratégico.
Egipto será la recompensa.» [5]
Dicho de otra manera, el derrocamiento de los Saud solamente es posible desde Irak. Y quien provoque su caída controlará Egipto.
Conscientes de que son el próximo blanco, los Saud han dejado de lado sus rencillas familiares para dedicarse a la defensa de sus intereses comunes. Después de un largo descanso en Marruecos, el rey Abdallah regresó recientemente a Riad. Y en el viaje de regreso su avión personal hizo escala en El Cairo. Debido a sus problemas físicos, el monarca no puede desplazarse, así que recibió al general al Sissi en su avión  [6], le confirmó que Estados Unidos no logrará deshacerse de la familia Saud tan rápidamente como cree y, para asegurarse de que al-Sissi entendiera bien sus palabras, le garantizó que Arabia Saudita controla y seguirá controlando siempre el EIIL. Por esa razón, el rey Abdallah ha decidido recurrir nuevamente a los servicios del príncipe Bandar ben Sultan, quien incluso viajaba con él en el avión.
Desde la verdadera muerte de Osama ben Laden –en 2001–, el príncipe Bandar fue siempre el verdadero jefe del movimiento yihadista internacional. A pesar de ser un verdadero maestro de la guerra secreta, el príncipe Bandar fracasó en sus intentos de derrocar al presidente sirio Bachar al-Assad, protagonizó una grave disputa con Estados Unidos en el momento de la crisis de las armas químicas y fue destituido a pedido del secretario de Estado John Kerry. Su regreso es la principal carta de los Saud: Washington no puede contar con la posibilidad de lanzar los yihadistas al asalto del reino mientras Bandar esté activo.
Furioso, el secretario de Estado John Kerry viajó inesperadamente al Cairo para advertirle personalmente al presidente egipcio Abdel Fattah al-Sissi que no debe poner todos sus huevos en la misma canasta. Y el régimen militar egipcio se ha vuelto ahora totalmente independiente de las donaciones sauditas. John Kerry liberó 572 millones de dólares –una tercera parte de la ayuda habitual de Estados Unidos a Egipto, bloqueada a raíz del golpe de Estado– y anunció la inminente entrega de 10 helicópteros Apache prometidos desde hace tiempo al Cairo para estabilizar el Golán, y garantizar por consiguiente la seguridad de Israel.
En la continuación de sus viajes de preparación de la desestabilización de Arabia Saudita, John Kerry participó el 25 de junio en la cumbre de la OTAN, en Bruselas. Allí subrayó que la situación en Irak debía estimular a «ver bajo una perspectiva estratégica la recolección de datos de inteligencia, los preparativos, la respuesta, los tiempos de reacción, la naturaleza de la respuesta». En otras palabras, la «disponibilidad operacional», que estará en la agenda de la cumbre a celebrarse en Gales, los días 4 y 5 de septiembre.
Al día siguiente, el 26 de junio, el secretario de Estado se reunió en París con sus homólogos de Arabia Saudita, de los Emiratos Árabes Unidos y de Jordania. Según la agencia Associated Press, Washington espera que Arabia Saudita y Jordania utilicen las tribus beduinas que transitan constantemente a través de las fronteras para transportar armas y dinero como apoyo a los sunnitas iraquíes (léase apoyar al EIIL) [7].
Prosiguiendo su viaje, John Kerry llegaba a Arabia Saudita el 27 de junio. Allí se reunió con el presidente de la Coalición Nacional Siria, Ahmad Jarba. Subrayó que el señor Jarba es miembro de la tribu beduina de los Chammar –a la que también pertenece el rey Abdallah–, tribu que también se desplaza por Irak, y agregó que la «oposición siria moderada» podría ayudar militarmente a estabilizar Irak [8].
Al igual que nosotros, ustedes deben estar preguntándose cómo es posible que los mismos elementos que fueron «incapaces» de derrocar el Estado sirio –a pesar de toda la ayuda que recibieron del exterior– sean ahora capaces de desempeñar un papel militar en Irak. Y también por qué el señor Jarba, personalmente vinculado al EIIL, se animaría a combatirlo.

La respuesta saudita

Justo antes de recibir al secretario de Estado, el rey Abdallah decidía
«tomar todas las medidas necesarias para proteger los logros de la nación y su territorio, así como la seguridad y la estabilidad del pueblo saudita (…) en caso de que organizaciones terroristas o de otro tipo sean susceptibles de atentar contra la seguridad de la patria» [9].
Al mismo tiempo, el rey Abdallah decidía confiar el manejo del tema iraquí… al príncipe Bandar Ben Sultan, a quien había marginado el 15 de abril… a pedido de John Kerry, y también en castigo por su fracaso en derrocar al presidente sirio Bachar al-Assad y por su repentina hostilidad contra la administración Obama.
Lectura: Riad está dispuesto a ayudar a Washington a desmantelar Irak pero no piensa permitirle extender ese plan a Arabia Saudita.
Mostrando que ha captado el mensaje, el «Gobierno Provisional» sirio –creado por la Coalición Nacional– ha destituido al general Abdel Ilah al-Bashir, junto con todo su estado mayor. Al no disponer ya de tropas ni de oficiales, la Coalición Nacional de la oposición exterior siria puede tener la certeza de que los 500 millones de dólares prometidos acabarán casi directamente en manos del EIIL.

Niños y niñas del Grupo Zulia se ejercitaron al ritmo de la música

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Instituto Autónomo Regional del Deporte
Gobierno Bolivariano del estado Nueva Esparta
A triunfar por el Deporte!!!


El INN en articulación con Iardene impartieron actividades formativas y recreativas en el marco del Proyecto Espacio Escolar Activo y Nutritivo.

Este lunes, el Instituto Autónomo Regional del Deporte del estado Nueva Esparta (Iardene) realizó una sesión de bailoterapia en el Grupo Escolar Bolivariano Estado Zulia, ubicado en la ciudad de Porlamar, como parte de la formación dirigida a la comunidad educativa que realiza el Instituto Nacional de Nutrición (INN).

En el  marco del proyecto “Espacio Escolar Activo y Nutritivo”, que desarrolla el INN, el plantel, popularmente conocido como Grupo Zulia, se hizo merecedor de la acreditación como Escuela Modelo de Espacio Escolar Activo y Nutritivo, por lo cual se adelanta la conformación de ejes dedicados a la formación en el aspecto alimentario y nutricional.

La sesión de bailoterapia impartida gracias a la articulación de la Gobernación Bolivariana del estado Nueva Esparta, a través del Iardene, contó con una nutrida asistencia de niños y niñas de educación básica, que disfrutaron del baile en compañía de sus maestros y representantes, quienes participan de manera colectiva en actividades recreativas.

Asimismo, los estudiantes pudieron divertirse recibiendo formación a través de charlas y actividades como los Cocineritos y Cocineritas y la Nutriteca, donde probaron sus habilidades en materia de cocina y demostraron  sus conocimientos en el ámbito de la nutrición, que han reforzado debido a la realización de este evento. 

Gracias a la ejecución de este proyecto se ha logrado impulsar la actividad física en niños, niñas, padres, representantes y docentes, en virtud de promover la integración de todos los miembros de los consejos educativos hacia la práctica educativa y contralora, a partir de actividades formativas en las áreas deportiva, recreativa, alimentaria y nutricional.


Irak, las páginas borradas de la historia


La invasión, este mes, de una parte de Irak por un ejército privado, el llamado Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL), no es otra cosa que la tercera guerra que Washington desata contra Irak. O más bien la continuación de una guerra iniciada en 1990 y que no ha terminado aún, a pesar de que las tropas de Estados Unidos se retiraron de Irak el 15 de diciembre de 2011. Manlio Dinucci nos recuerda el objetivo a largo plazo de la invasión estadounidense.
  
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Hace 24 años que Washington está «pacificando» Irak.
Como en la conocida novela 1984, de George Orwell, el Big Brother político-mediático reescribe la historia constantemente borrando páginas como las de las dos guerras contra Irak, fundamentales para la comprensión de los acontecimientos actuales. Es por lo tanto importante recordar los aspectos esenciales de ambas agresiones.

La primera guerra post-guerra fría

El Irak de Sadam Husein, que al invadir Kuwait el 2 de agosto de 1990 proporcionó a Estados Unidos la justificación necesaria para poner en práctica su estrategia posterior a la guerra fría, es el mismo Irak que Estados Unidos había estado apoyando justo antes de la invasión. A partir de 1980, Estados Unidos lo apoyó en la guerra contra el Irán del ayatola Khomeiny, considerado en aquel entonces como el «enemigo número 1». En aquella época, el Pentágono incluso proporcionó al mando iraquí las fotos del dispositivo militar iraní captadas por los satélites estadounidenses. Obedeciendo instrucciones de Washington, Kuwait concedió grandes préstamos a Bagdad.
Pero en 1988, con el fin de aquella guerra, Washington teme que Irak llegue a asumir un papel predominante en la región gracias a la ayuda soviética. Eso determina un cambio en la actitud de Kuwait, que exige entonces el pago inmediato de la deuda e intensifica la extracción de petróleo en el yacimiento de Rumaila, que se extiende entre Kuwait e Irak. El emirato perjudica así la economía de Irak, que está saliendo de 8 años de guerra con una deuda externa superior a los 70 000 millones de dólares. Sadam Husein piensa entonces que puede resolver el problema «reanexando» el emirato kuwaití que, en función de las fronteras trazadas en 1922 por el procónsul británico sir Percy Cox, corta el acceso de Irak a las aguas del Golfo.
Perfectamente al tanto del plan de Sadam Husein, Estados Unidos hace creer al gobernante iraquí que no tiene intenciones de intervenir en el asunto. El 25 de julio de 1990, en momentos en los satélites militares estadounidenses muestran que la invasión es inminente, la embajadora de Estados Unidos en Bagdad, April Glasbie, asegura a Sadam Husein que Estados Unidos no tiene opinión alguna sobre la disputa con Kuwait y que Washington desea mantener las mejores relaciones con Irak. Una semana después, Sadam Husein ordena la invasión, cometiendo así un colosal error de cálculo político. Estados Unidos designa al ex aliado como enemigo número 1, forma una coalición internacional, envía al Golfo una fuerza de 750 000 hombres (el 70% son estadounidenses) bajo las órdenes del general [estadounidense] Norman Schwarzkopf. La operación «Tormenta del Desierto» se inicia el 17 de enero de 1991.
En 43 días, en lo que fue presentado como «la más intensa campaña de bombardeos de la historia», la aviación de Estados Unidos y de sus aliados (entre ellos Francia e Italia) utiliza 2 800 aviones en la realización de 110 000 misiones aéreas y lanzan sobre Irak 250 000 bombas, entre ellas las bombas de racimo que a su vez contienen en total 10 millones de submuniciones o bombas más pequeñas. El 23 de febrero las tropas de la coalición, con más de 500 000 hombres, emprenden la ofensiva terrestre que, al cabo de 300 horas de carnicería, se termina el 28 de febrero con un «cese del fuego temporal» proclamado por el presidente George Bush (padre).
Nadie conoce con exactitud la cantidad de iraquíes muertos en esa guerra. Según un estimado, serían unos 300 000, entre militares y civiles, seguramente muchos más. Miles fueron sepultados vivos en las trincheras por los tanques, convertidos en buldóceres.

El embargo y la ocupación

En esa primera guerra, Washington decide no ocupar Irak para no alarmar a Moscú, en plena fase crítica de la disolución de la URSS, y evitar favorecer al Irán de Khomeiny. Washington prefiere avanzar paso a paso, primeramente golpeando a Irak y aislándolo después con el embargo.
A lo largo de los siguientes 10 años, el embargo provoca la muerte de alrededor de medio millón de niños iraquíes y de una cantidad similar de adultos, víctimas de la desnutrición, de la escasez de agua potable, de los efectos del uranio empobrecido y por falta de medicinas. La estrategia del embargo, iniciada por Bush padre (presidente de 1989 a 1993), se mantiene bajo la administración del demócrata Clinton (de 1993 a 2001).
Pero algunos factores cambian durante los años 1990. La ocupación de Irak, que ocupa una posición geoestratégica clave en el Medio Oriente, parece haberse convertido en un objetivo realizable. El Project for the New American Century, grupo de presión creado para «promover el liderazgo global americano», pide en enero de 1998 al presidente Clinton «emprender una acción militar para sacar a Sadam Husein del poder». Más tarde, en septiembre de 2000 y en otro documento, ese mismo grupo precisa que «la exigencia de mantener en el Golfo una fuerza militar americana consistente va más allá de la cuestión del régimen de Sadam Husein» ya que el Golfo es «una región de importancia vital» donde Estados Unidos debe desempeñar «un papel permanente».
La nueva estrategia, cuyo ejecutor será George W. Bush (hijo del presidente autor de la primera guerra), está por lo tanto decidida antes de que el sucesor de Bill Clinton llegue a instalarse en la Casa Blanca, en enero de 2001.
Esa estrategia recibe un impulso decisivo con los atentados terroristas registrados en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 (orquestados –como lo demuestran toda una serie de pruebas– desde adentro).
En febrero de 2003, el secretario de Estado Colin Powell presenta al Consejo de Seguridad de la ONU las «pruebas» –proporcionadas por la CIA y que posteriormente resultaron ser falsas, cosa que reconoció el propio Powell en persona– de que el régimen de Sadam Husein posee armas de destrucción masiva y de que respalda a al-Qaeda. Como el Consejo de Seguridad se niega a autorizar la guerra, Estados Unidos pasa por encima de ese órgano de la ONU.
La guerra comienza el 19 de marzo. El 1º de mayo, a bordo del portaviones USS Lincoln, el presidente George W. Bush anuncia «la liberación de Irak» subrayando que de esa manera Estados Unidos «ha eliminado un aliado de al-Qaeda».

Mapa: El EIIL revela qué zonas del planeta quiere conquistar en un plazo de 5 años – RT

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Gobierno de Calle inauguró obras en Pariaguán para apuntalarla como “tierra soñada”


(Prensa Gobernación).- 30.06.14.- Hombres, mujeres, niños y niñas que residen en el municipio Francisco de Miranda del estado Anzoátegui acompañaron con alegría y satisfacción el despliegue del Gobierno de Eficiencia en la Calle por diversos sectores de esta jurisdicción, jornada que abarcó inauguraciones e inspecciones de obras que contribuyen a elevar la calidad de vida desde Pariaguán hasta distintos caseríos.
Acompañado por el viceministro de Fomento para la Economía Cultural, Gastón Fortis, el gobernador Aristóbulo Istúriz, el alcalde del municipio Miranda Tomás Bello, y lugareños iniciaron la jornada con la inauguración de la plaza Fuente Luminosa, ubicada en la avenida principal de Pariaguan. Luego, las autoridades inauguraron el Centro de Micro Empresarios Socialistas, ubicado en las inmediaciones de la plaza Bolívar.
Asimismo inauguraron el parque El Bajo, además supervisaron la cancha de usos múltiples y la plaza El Gallo, espacios donde el Gobernador Istúriz le entregó a 20 familias las llaves de sus nuevas y dignas viviendas, quienes anteriormente habitaban en ranchos o casas en situación de riesgo en distintos sectores.
“Los programas sociales de la revolución llegan al Municipio Miranda, abarcando desde Pariaguán hasta distintos sectores, donde hoy el Gobierno de Calle se desplegó inaugurando e inspeccionando obras de infraestructura, viviendas, cultura, deporte. Además, asignamos dos autobuses modernos para el transporte público, todo esto para continuar materializando el socialismo en esta jurisdicción”, dijo Istúriz.
En el recorrido también inspeccionaron el taller de formación cultural “Heli Colombani”, espacios donde niños, niñas y jóvenes construyen instrumentos musicales como arpa, cuatro y maracas, enmarcado en el desarrollo del proyecto “Un Cuatro al Bravo Pueblo”, con el objeto de sensibilizar a la población infantil y juvenil sobre el valor cultural de estos instrumentos musicales que están arraigados en el folclore venezolano.
“El trabajo conjunto entre Gobierno nacional a través del ministerio de Cultura, Gobierno regional, Gobierno municipal y PDVSA, permite impulsar hermoso proyectos como es Un Cuatro al Bravo Pueblo, el cual forma a niños y jóvenes en la construcción de instrumentos musicales como arpa, cuatro y maracas. Es decir, la cultura ahora es del pueblo”, manifestó el viceministro de Cultural, Gastón Fortis.
Pariaguan sobre Ruedas
Desde las inmediaciones del hipódromo de Pariaguán, niños, niñas y adolescentes ocuparon las distintas áreas deportivas dispuestas por el Gobierno Bolivariano para la práctica futbol, básquet, boxeo, ciclismo, patinetas, patines, entre otras  de disciplinas que disfrutaron gracias al plan Anzoátegui sobre Ruedas, cuyo fin es garantizar áreas para el sano y gratuito esparcimiento en colectivo. El Anzoátegui sobre ruedas ha recorrido ya más de 6 municipios y seguirá semana a semana llevando la cultura de paz y entretenimiento familiar por parte de los jóvenes que apuestan a la vida.